EXTRAÑOS EN JERUSALÉN
Para Ramón Loureiro, rey mago de la palabra El monarca apenas prestaba atención a las cajas de especias, frascos de perfumes y pebeteros que el esclavo de Baldassare extendía ante él, como un cuidadoso mercader en el zoco de Tombuctú. En cambio, mientras se acariciaba la barba, Herodes escuchó atentamente la traducción que su intérprete hizo de las palabras del viajero etíope: - - Señor: Mi nombre es Baldassare, vengo del reino de Saba y somos descendientes de la famosa reina cuyo amor con Salomón dio como fruto a nuestro linaje. Por tanto, a pesar de nuestra piel quemada, ...