LA NOCHEBUENA DEL PAYASO
Una vez acabada la función, los aplausos cesaron, el público vaciaba el enorme graderío bajo la carpa del circo, los técnicos de luz y sonido desenchufaban aparatos o apagaban focos innecesarios, mientras los empleados recogían enseres, instrumentos y máquinas. Él se retiró a su caravana para despojarse del maquillaje y el traje de actuación. Se quitó el chambergo estrafalario, los zapatones, los calcetines de colores, los pantalones, la camiseta de rayas verdes estridentes y frente al espejo, se quitó el sombrero adornado con una llamativa flor de papel. Después se deshizo de la peluca pelirroja de pelos largos y lacios, de la nariz esférica roja y fue borrando de su cara esa sonrisa de oreja a oreja que hacía feliz a los niños y a los a...