LA SEÑORITA DE TREVÉLEZ
Cuando Carlos Arniches estrena La señorita de Trevélez (1916), en el Teatro Lara de Madrid, ya goza de una gran popularidad gracias a comedias y sainetes, muchos de ellos escritos en colaboración con otros autores, obras cuyos diálogos recogen y recrean el habla y los comportamientos del pueblo, especialmente el madrileño. Decir “sainete” ya era decir el nombre de nuestro autor: un género cómico breve que arrancó en los Pasos de Lope de Rueda y, pasando por Don Ramón de la Cruz, llegó hasta los hermanos Quintero y el propio Arniches. Pero se trataba de un género con normas muy estrictas dejando escaso margen a la innovación. Carlos Arniches era un renovador (así lo reconocía Ramón Pérez de Ayala) y abre nuevos caminos con La señorita de Trevélez . Ya no pretende hacer reír sino reflexionar, muy en la línea regeneracionista en la que él se sitúa. Su “tragedia grotesca” supone un nuevo capítulo en su creación, que enlaza con tendencias de la vanguardia teatral de su tiempo, sin aba...