MAPA INTELECTUAL DEL CAMPO DE MONTIEL
Quienes hemos estudiado generaciones y grupos dentro de ellas (artísticos, literarios, científicos…), sabemos los rasgos que unen a sus miembros, ya sea por los lazos que los unen, según las metodologías de Julius Petersen, Laín Entralgo y otros. Pero abordar el asunto desde un marco histórico-geográfico, requiere conocimientos, habilidad, valentía y tesón para manejar datos, una vez establecidos los límites.
Cuando recibí el libro EL CAMPO DE MONTIEL A TRAVÉS DE LA LITERATURA, pensé que sería más o menos un catálogo o un diccionario de personalidades. Pero pronto me alertaron dos sorpresas: una, más superficial, la estupenda calidad de impresión: tapas duras, excelente encuadernación, calidad de papel, tamaño de letra, márgenes correctos, abundantes ilustraciones en color…, en unos tiempos editoriales que descuidan esos aspectos, para mí fundamentales en un libro que valga la pena. La segunda sorpresa fue el prólogo de Vicente Castellanos Gómez, muy bien esquematizado su contenido en cinco páginas. En ellas se responde a todos los interrogantes previos del lector: los porqués, los cuándos, los sujetos de la obra, la necesidad de mostrar este mapa intelectual del Campo de Montiel.
Por su parte, en la Introducción, la autora explica por qué ha dividido la obra en cinco capítulos, sin olvidar la necesaria aclaración de que ha tenido en cuenta la literatura oral y la literatura escrita. La delimitación geográfica sirve para explicar el propio concepto geográfico y administrativo a través de la Historia: “Desde el punto de vista administrativo, no hay un partido judicial ni una comarca que se llame Campo de Montiel. Actualmente no existe una entidad jurídica propia. Dependiendo del área del interés social, económico, jurídico, sanitario, educación, hidrológico, hacienda, tributos, etc., están mancomunados dependiendo de cada ayuntamiento en unos casos y en otros según el interés de la organización provincial o regional, constituyendo mapas conceptuales de servicios públicos” (p. 30). Consciente de que no existe un concepto de literatura castellano-manchega, como tal, al no existir un idioma propio que la caracterice, la autora entiende por “literatura manchega todo tipo de textos y documentos firmados por autores o que dichos escritos tienen como eje aspectos y vinculaciones con el área de estudio” (p. 32). Por tanto, es una cuestión de “paisaje literario”, que abarca a muchísimos autores de la literatura española, hayan nacido, vivido o simplemente visitado el Campo de Montiel. Esta perspectiva sitúa al libro en un mirador ambicioso e interesante.
Por su situación geográfica, La Mancha ha sido visitada por numerosísimos personajes españoles y extranjeros. Y el Campo de Montiel, una de sus comarcas más beneficiadas de ese tránsito: reyes, santos, prosistas, dramaturgos, poetas, humanistas, juristas, políticos, hispanistas, viajeros románticos, etc. Será con Felipe II con quien se configure ese espacio, próximo a Sierra Morena, dentro de la Relación Topográfica y cuyo ejemplar se conserva en la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial.
Allá por el año 1968, colaboré en la revista/programa de feria del ayuntamiento de Villanueva de los Infantes con un breve artículo sobre la presencia de mi pueblo en dicho real documento-encuesta. El tema me lo sugirió el entonces bibliotecario P. Gregorio de Andrés y, años más tarde, mi paisano, amigo y hermano agustino, Javier Campos, dedicó a dichas Relaciones su tesis doctoral, así como posteriores estudios acerca de la región manchega y la comarca del Campo de Montiel. Haber manejado el volumen de mi tierra, en esa obra de siete tomos, fue una experiencia inolvidable.
Vuelvo al principio: recibí el libro con alegría y lo leo con asombro. Es una obra donde aprendo mucho sobre mi tierra. Yo he conocido datos que ignoraba, como la presencia de Cosme III de Médicis en Villanueva de los Infantes, o que la primera traducción al español de Utopía, de Tomás Moro, fuera realizada (1637) por Jerónimo de Medinilla, gobernador del Campo de Montiel. O que el alhambreño Jesús Sevilla (amigo de mis hermanas mayores y a cuya familia conocí de cerca), tiene publicada la interesante novela Alhambra y los Tuchas. También volver a encontrarme con el recuerdo de don Cipriano Gijón, primo de mi tía política Pepita del mismo apellido (oriunda de Alhambra). El y su esposa doña María, así como su hijo (entonces "Ciprianín"), forman parte del baúl de mis recuerdos. Don Cipriano, extraordinario pintor y dibujante, nos dio clases de dibujo a mis hermanas y a mí. Muchos años después pregunté a mi padre su interés en que aprendiéramos con él tantas lecciones del carboncillo. Mi padre me resumió que don Cirpiano estaba en arresto domiciliario, o algo así, sin poder salir a la calle. De modo que sus ingresos eran escasos. Mi padre y otros amigos suyos se las ingeniaron para que dándonos clases particulares de dibujo, tuviera algunos ingresos. Y nombres y más nombres de los tiempos contemporáneos me hacen sentir orgulloso de mis orígenes comarcales. Un tesoro de información. Un libro al que volveré con frecuencia.
Yo espero y
deseo que en sucesivas ediciones se vayan incorporando nombres y ampliando
noticias biográficas y bibliográficas de quienes ya figuran en sus páginas.
Felicito a
su autora, quien durante años ha llevado a cabo una labor muy fecunda al frente
de la Biblioteca Municipal, fomentando la lectura especialmente entre las
mujeres y los niños. Ella ha sido, también, una colaboradora imprescindible en
muchos eventos culturales de Villanueva de los Infantes. Y a la par que
felicitación para María Ángeles, animo a los habitantes de la comarca a leer un
libro que aporta lo que el clásico Horacio demandaba: prodesse et delectare, enseñar deleitando.







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