ANTÓN CHEJOV, EN SU MEJOR JARDÍN DE LOS CEREZOS
El día en que Juan Carlos Pérez de la Fuente me dijo que iba a preparar el estreno de El jardín de los cerezos , de Antón Chejov, me quedé estupefacto. Hasta ahora, ninguna de las funciones que he visto del autor ruso me habían entusiasmado. Obras largas, que me parecieron tediosas, donde no pasaba nada, con personajes que deambulan con sus problemas sin resolver. Por eso, acudí al estreno, en el Teatro Fernán-Gómez de Madrid, con mucha suspicacia y con poco entusiasmo. Pero este montaje no solo me ha reconciliado con Chejov sino que me ha confirmado, una vez más el “modus operandi” de Pérez de la Fuente: sumergirse en la obra de forma concienzuda, respetuosa, adecuada, buscando el mensaje que el autor quiso transmitir. A los pocos meses de estrenar El jardín de los cerezos (enero de 1904), A...