EL LAMPADARIO DE BEATRIZ HERNANZ

 La luz es elemento omnipresente en toda la literatura, desde la Biblia ("Hágase la luz", del Génesis) hasta el teatro (Luz de gas) y la poesía más reciente. En este ámbito se inscribe un hermoso libro poético de Beatriz Hernanz: Habitarás la luz que te cobija (2017), obra muy bien aceptada por la crítica y traducida al italiano.

Al enfrentarnos a su lectura no debemos olvidar el origen gallego de la autora (Pontevedra, 1963), tampoco su sólida formación filológica en la Universidad Complutense de Madrid, ni su ya abundante bibliografía como poeta y como traductora de autores. Si ello no bastara, podemos añadir que Beatriz Hernaz ha gestionado áreras culturales en diversas instituciones, como la Fundación Carolina y actualmente en el Instituto Cervantes. Ha dirigido el de Palermo y en este momento está al frente del de Cracovia. 

Si ser gallego imprime carácter, ser escritor oriundo de aquella hermosa tierra supone estar orientado por la luz del Apóstol (campus stellae), por las luminarias de la Santa Compaña, por los astros que guían a los marineros y, si se me apura, por la estrella que condujo a los Reyes Magos hasta esa esquina del norte español (Ramón Loureiro). No es casual que el único faro romano que se conserva aún en funcionamiento en todo el mundo sea la Torre de Hércules, en La Coruña. 



En el libro que comentamos, también la luz aparece en el título. Pero en este caso, como morada de alguien aludido en la segunda persona del verbo "habitar". Un "tú" que es motivo y destinatario de la obra. Un "tú" ausente que se torna presente a causa de la palabra poética. Ese destinatario no es otro que la madre fallecida, convertida en presencia viva por la palabra poética: "Aprendo la gramática/de mi pena en soledad./ El duelo se fue deshaciendo/ en cada palabra mía:/ escribiendo la vida [...]" Nos encontramos con treinta y cuatro versos distribuidos en once frases como ladrillos para construir un castillo interior.



El título, perfecto y hermoso endecasílabo ("Habitarás la luz que te cobija"), apunta al contenido de todo el Salmo 91 donde se le explica al creyente que Dios no le fallará con su protección: "Te librará de la red del cazador/ te cubrirá con sus plumas// bajo sus alas tendrás refugio/ escudo y armadura son su verdad", pues se trata de una luz que no solo alumbra sino que protege. Y la segunda persona verbal del título adelanta el "tú" materno que encontramos en casi todos los poemas. Ese tú que conocemos ampliamente desde la poesía de Pedro Salinas (La voz a ti debida) y que nos viene muy bien para cerrar esta invitación a la lectura de la obra:

                         "La luz es dicha redonda.

                         No se va, cuando se va,

                         va camino de su vuelta,

                         a los ojos que alumbró.

                         La luz nunca estará muerta"


Comentarios

  1. "_la vida se compone de espacios, en un complemento circunstancial de tiempo_"

    Qué buena y bonita definición para un "tempus fugit". ¿Por qué no ser acompañados esos espacios y tiempos, con sonidos y personas?
    Me agrada muchísimo volver a saber de ti Jose María!

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  2. lo has explicado muy bien, tocando todas las claves. Ciertamente el endecasílabo del título es perfecto, suena como la caja de un violín

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